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La forma del agua

La forma del agua reseña

La forma del agua es una de las películas que más hemos esperado en los últimos tiempos: desde el gran recibimiento que ha tenido en festivales y en su corrida internacional, hasta todo aquello que hemos escuchado decir a Guillermo del Toro en entrevistas, la espera por el estreno de esta película estuvo llena de altas expectativas y gran emoción con cada nuevo avance. Después de tanta anticipación, aquí te contamos cuáles son nuestras impresiones sobre esta película.

La forma del agua beso

La obra de Guillermo del Toro gira alrededor de muchos temas, pero en general hay una figura central: el monstruo. Los monstruos en su cine se reivindican frente a los ojos del espectador, sus películas nos permiten preguntarnos sobre lo que hay detrás de los rostros desfigurados, de los colmillos o las pieles rugosas, de los sonidos ininteligibles, de lo que provoca miedo en un mundo “normal”. Los monstruos no siempre son el peligro, pero lo desconocido siempre causa miedo, extrañeza, ¿qué sucedería si nos atrevemos a ver un poco más detenidamente, un poco más allá de las primeras impresiones?

 

En La forma del agua comenzamos escuchando un relato fabulado de lo que veremos después acompañado por unas imágenes verdaderamente impresionantes: una mujer dormida sobre un sillón flotando en un cuarto lleno de agua, todos los muebles moviéndose lentamente, un espacio hogareño y subacuático. Una princesa, un príncipe y un monstruo. La princesa no tiene voz, el monstruo viene a destruirlo todo. ¿Quién es el monstruo?

Las imágenes elegidas por Guillermo del Toro construyen un entorno oscuro y lleno de misticismo. La mujer se llama Elisa, es muda y trabaja limpiando en un centro de investigaciones espaciales en Baltimore. Tiene una sola amiga cercana que parece ser la única en el trabajo que se toma el tiempo de intentar entenderla a pesar de no poderla escuchar. Además de ella, sólo hay una persona más que parece tomarla en cuenta, su vecino y amigo que se dedica a dibujar y pintar. Todos ellos parecen mudos de alguna manera: su amiga frente a un esposo que no le hace caso, que no reconoce sus esfuerzos; su amigo frente a un amor platónico que no lo nota, frente a una industria que no compra su trabajo; Eliza frente a un mundo donde abundan los ruidos, la estridencia.

La forma del agua Elisa

Es entonces, en medio de un mundo donde parece invisible, que Eliza encuentra a otro ser tan solo como ella, “el ser más solo que haya visto en su vida”, un ser extraño, incomprensible para todos los demás, un ser que sólo necesita que uno se acerque a ver lo que hay más allá. Este monstruo, esta criatura, ha sido recogida por los agentes del gobierno que han decidido investigarlo para entender qué es lo que lo vuelve tan resistente e importante. A partir de esto se desarrolla una trama de intrigas y emoción donde entran en juego poder, ambición y competitividad de varios personajes. En medio de todo, Elisa ha encontrado unos ojos en los que puede verse al fin más allá de sus carencias, como un ser con emociones, sentimientos, deseos y pulsiones como cualquier otro.

¿De dónde viene el amor que sentimos por otro ser? ¿Qué hace que, de entre todas las personas, todos los seres, nuestro corazón, nuestros deseos e impulsos se fijen en uno en particular? Hay muchas teorías al respecto, muchas especulaciones sobre la atracción, los afectos, el amor, pero a final de cuentas no podemos sino aceptar que aquello que sucede entre dos es inasible e indecible. No podemos comprenderlo pero vaya que lo agradecemos cuando lo encontramos (o nos encuentra). Poder vernos en los ojos de otra persona y encontrar partes de nosotros que no existen en ningún otro lado es un fenómeno hasta sobrenatural. Guillermo del Toro sabe expresarlo con una honestidad absoluta en La forma del agua.

La forma del agua monstruo 2

Los múltiples premios, reconocimientos y ovaciones por parte de público y crítica que ha recibido esta película no son casualidad. Además del conmovedor trayecto por el que atraviesan los personajes, del encantador acercamiento al amor y a las diferencias, esta película es formalmente increíble. La paleta de colores, la fotografía, la música utilizada para acompañar la transformación del mundo interno de Elisa, los juegos con las luces, esa escena debajo del agua… Es una película hecha con muchísimo cariño y dedicación, y se nota; una obra llena de amor por el cine, por las diferencias, por el amor mismo, las pasiones, por los esfuerzos de los seres pequeños para lograr una diferencia en el enorme y pesado mundo que los rodea.

Esta película es imperdible, no hay más. Verás que al verla vivirás una experiencia sensorial increíble mientras atraviesas un camino emocional que te dejará marcado. Sin duda se trata de una de las grandes películas del cine comercial reciente, una cinta hecha por un equipo con muchísimo talento y pasión. Guillermo del Toro nos ha entregado una película tan bella como honesta y conmovedora, algo que vale la pena ver, celebrar y compartir con nuestros seres amados. Celebremos el amor, la diferencia y los encuentros de seres distintos como lo somos todos.